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¿Qué
ocurre en Zimbabwe?
Anteriormente
llamado Rhodesia, es un país de una gran belleza y de importantes
recursos naturales. La mayoría de la población es
negra y pertenece a dos grupos mayoritarios:
Shona y Ndebele. Los blancos han gobernado este país hasta
1.979 hasta el 18 de Abril de 1.980 que se fundó la República
de Zimbabwe. Salisbury la capital, tomó el nombre de Harare.
Como
candidato único Robert Mugabe fué elegido presidente
el 31 de diciembre de 1988 y reelegido en 1999. Los Shona y Ndebele
que habían luchado en contra de la supremacía blanca
toman el poder, pero dejando en manos de los colonos las mejores
tierras y la riqueza del país.
Hace unos años, han empezado las expropiaciones de las tierras
a los blancos. Hay que decir que las tierras en manos de los blancos
ha permitido que después de la colonización la agricultura
estuviese tan desarrollada, y que toda la población tuviese
acceso a los alimentos. Además exportaban tabaco, café,
algodón, azúcar, etc. Actualmente con la nacionalización
del Sr Mugabe las tierras han acabado en manos de unos políticos
corruptos, que no saben ni quieren trabajar las tierras.
A
causa de la destrucción y pillaje de las grandes fincas que
eran la riqueza agrícola de Zimbabwe, miles y miles de familias
se quedaron sin trabajo, sin casa, sin escuelas y clínicas
para los niños y sin comida. Al principio estuvieron al borde
de carreteras y ríos; poco a poco se vienieron a las capitales,
amontonándose en las afueras y tratando de sobrevivir.
Revendían
pequeñas mercancías, tomates, maíz, sandálias,
-lo que fuera-; se formaron cantidad de pequeños mercadillos
en los que se vendía y compraba de todo y fueron construyendo
pequeñas casitas, o simples chozas de madera para acomodarse
por las noches.
Sin
la agricultura y todas las pequeñas industrias y negocios
que dependían de ella, se hundieron rápidamente con
lo que el desempleo llego a más de 70%. Médicos, maestros,
enfermeros y jóvenes preparados en cualquier rama tuvieron
que marchar a Inglaterra, Australia, South África o Amércia
del Norte.
Las
cosas iban mal en pero cuando el año pasado justo al empezar
el invierno, - que es en el mes de junio y julio- al gobierno le
dio por hacer lo que llamaron "operación limpieza",
y sin previo aviso dijeron -que nadie podría vender nada
en las calles y todas las casas construidas sin licencia o que no
tuvieran planos aprobados debían desaparecer-. Y sin más
mandaron a los del ejército con grandes escavadoras a demoler
todos los barrios adyacentes a las capitales.
El
pánico, el dolor y la impotencia dominaron por semanas. Todos
fueron afectados por la crueldad que se cebaba ahora en los pobres
y cientos de miles de personas se quedaron sin una mala choza para
cobijarse. En grupos por las calles dormían con el sol y
guardaban sus cuatro cosillas por las noches calentándose
en pequeñas hogueras o arrebujados en viejas mantas. Muchos
niños murieron de simples pulmonías y malnutrición.
Lejos
de "limpiar las ciudades" ahora había ruinas por
todas partes y familias enteras por las aceras -la gente ayudaba
en lo que podía- pero los miles de necesitados desbordaron
con mucho los intentos y de nuevo el gobierno mandó camiones
con soldados para trasladar a esta gente a fincas donde prometían
de todo y no había nada, -ni siquiera agua potable, ni saneamientos,
ni alimentos... unos simples plásticos para cobijo.
Ha
pasado un año, esos campos de miseria siguen ahí.
Muchos han muerto, sobre todo niños, indefensos antes la
malaria, el cólera, las neumonías..., otros parece
un milagro que puedan sobrevivir.
Se
ven jovencitas demacradas con niños escuálidos, llenos
de llagas. El SIDA es lo normal, niños con harapos pidiendo
para ir a la escuela... En pequeña escala les llegan ayudas,
precios que son recibidas como Bendición de Dios. El 33,7%
de la población vive con SIDA, lo que representa 2,3 millones
de habitantes. Según Naciones Unidas, en el 2001, murieron
200.000 personas como consecuencia de la enfermedad.
Las
ONG han sido expulsadas y prohibidas por este mismo tiempo, -no
sabemos si alguna ha logrado infiltrarse de nuevo-. Son Iglesias
y religiosos que intentan hacer todo lo que pueden, también
muy restringido por el gobierno, que lo quiere controlar todo.
Esto
es lo que se esta viviendo con pena en Zimbabwe estos últimos
años. Un país donde la escolaridad era la más
alta de África, donde la mayoría de la gente vivía
bien y contenta, donde la Naturaleza era maravillosa.
La
corrupción ha echado todo a perder y la gente abrumada dice
que sólo una intervención de lo Alto, una intervención
de Dios, les podrá sacar de este torbellino en el que se
debaten por sobrevivir.
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