El
trabajo que la ONG Amigos de Julían desempeñó
en los talleres y el centro de alfabetización de la Obra
Social y Cultural Sopeña (OSCUS) en Chiapas en 1.998, fue
el origen de los apadrinamientos. Desde entonces han pasado cinco
años y 147 niños y niñas de India (109 apadrinamientos),
Méjico (35) y Colombia (3), han tenido garantizados dos
derechos fundamentales: la manutención y la educación.
Junto
a la solicitud que hizo ese año Mercedes Cabello, responsable
de OSCUS en Chiapas, para el sostenimiento del centro de alfabetización,
también lanzó una llamada de socorro a la asociación
para que sufragase los gastos de manutención y formación
de tres niños y dos niñas de la zona, cuyas familias
carecían de lo mínimo imprescindible para asegurarles
ambos derechos.
Ayudar
a estos niños a superar las dificultades económicas
de sus familias resultaba especialmente importante para Mercedes
Cabello ya que "sus padres son personas muy conscientes
de lo necesario que es la educación y tratan con responsabilidad
de que sus hijos la reciban".
La
ONG destinó a estos niños 612.000 pesetas entre
agosto y diciembre del 1.998, con lo que les aseguró todo
lo necesario para continuar sus estudios en esos primeros cinco
meses de apadrinamiento.
MUCHO
MÁS QUE UN AHIJADO
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| Apadrinar
a un niño |
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Apadrinar
a un niño o niña a través de Amigos de Julián cuesta 18 €
al mes. Esta cantidad llega íntegramente a la familia del
menor apadrinado, aunque indirectamente beneficia a toda la
comunidad. Gracias a que estas familias disponen de ingresos
regulares, los recursos disponibles pueden destinarse a cubrir
las necesidades de otras personas.Aquellos que deciden apadrinar
a un niño o niña del Tercer Mundo reciben una ficha con los
datos del menor y una fotografía y mantienen con ellos un
contacto permanente ya que los menores les escriben al menos
dos veces al año y les envían poesías o dibujos. Con el fin
de evitar posibles chantajes emocionales por parte de los
niños y niñas apadrinados, la correspondencia se remite al
apartado de correos de la ONG. Apartado de Correos 106 28340
Valdemoro (Madrid)
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El
dinero que Amigos de Julían destina desde entonces a los
apadrinamientos no ha impedido que también se lleven a cabo
otras iniciativas de desarrollo en esos mismos países y en
otras regiones del mundo.
Entre
1999 y 2003 los niños y niñas apadrinados en Chiapas
recibieron más de cinco millones de pesetas, de los que no
sólo se beneficiaron ellos y sus familias, sino toda la comunidad,
ya que como recuerda Carmen Ávila, responsable de apadrinamientos
de la ONG, entre 1998 y 2002 "las 3000 pesetas que cada padrino
destina a un niño o una niña del Tercer Mundo, no
sólo le ofrece una importante ayuda a la familia, sino que
el resto de la comunidad en la que viven se benefician indirectamente
de esta aportación, ya que los recursos disponibles y que
han sido enviados a estas comunidades por nuestra ONG u otras organizaciones
benéficas, cubren las necesidades de otras familias. |
| SELECCIÓN
DE CANDIDATOS |
"Amistad" |
En
el caso de Chiapas, la Obra Social y Cultural Sopeña y
en la India, la Fundación Bethel, han sido las encargadas
de seleccionar a los niños y niñas que más
necesitan la ayuda. Este fue el caso de los hermanos Enmanuel
y Víctor García Gómez, cuya situación
familiar -la madre, una joven de 28 años originaria de
la localidad de Simojovel-Corso tuvo que hacerse cargo de sus
dos hijos en solitario.- Hizo que fuesen dos de los primeros niños
apadrinados por Amigos de Julían.
Una
situación similar propició el apadrinamiento de
las hermanas Nancy Jessica y Aida Abigail Mejía Reyes de
cuya familia Mercedes Cabello recuerda "es como pocas, bien
constituida y organizada y poco a poco se han ido superando, pero
que dadas las circustancias, carecen de apoyo económico
estable para sostener los estudios y manutención de sus
hijas".
Los
apadrinamientos son más necesarios que nunca y, en muchos
casos, son la única posibilidad con la que cuentan los
niños de estas regiones del mundo para salir de la situación
de marginación y subdesarrollo en la que viven.
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Por Anakha Nirmal (10 años)
Estudiante del centro Bethel en Kerala
La amistad es un gran viaje
hacia la tierra del amor, por la ruta de la fe.
El motor arranca, la hélice se mueve.
Así es como la amistad comineza.
El viaje se inicia contra las olas y vientos,
pero la amistad va en lo más profundo del corazón.
Si el barco naufraga de una tormenta en el mar, la amistad se rompe.
Y si sobrevive al naufragio
la amistad vence y perdura. |
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